martes, 8 de agosto de 2017

Entre la FE, el CAMINO y el SER

Como todo "evangélico", ¿quién no ha querido mover montañas?, diciendo con fe y con toda intención de querer mostrar al mundo al Jesús que conoces: "En nombre de Jesús...". Pero después de unos pocos intentos, generalmente todos se callan, cada vez menos creyentes se atreven a "mostrar su fe". Al final, guardan su fe solamente para "dentro" de la iglesia.
¿Confundido? ¡Sí, por supuesto que sí!
Pero nadie puede responder con verdades, todos dicen: "te falta fe", "es que Dios tiene otro propósito", pero la conclusión es la misma en todos los argumentos o disculpas: cada vez menos y menos evangélicos se atreven, o pueden mostrar su fe.
Y constituye especialmente en la comedia de los incrédulos del mundo, y el drama de los creyentes.
Los que dicen tener FE en Jesús, se preguntan ¿Por qué no puedo mover montañas? ¿Por qué no puedo hacer milagros? ¿Por qué no puedo hacer realidad las Palabras de Dios?
¿Cuánta fe debes tener para que las Palabras de Dios se hagan realidad? ¿Mucha fe? ¿Más comunión? ¿Más dones?

En realidad, las personas deben preguntarse ¿Cómo con mi FE muevo montañas? Porque muchos están decepcionados, pues su fe no tiene el tamaño de una semilla de mostaza.
Sí, muchos han enseñado diciendo: ¡Hay que tener fe! ¡Hay que creer en Jesucristo! ¡Hay que pedir con fuerza!
El problema radica en "¿Cómo?": ¿Cómo tengo que utilizar mi fe en Jesucristo y en las Palabras de Dios para mover montañas?
Y es incredulidad del pensamiento del hombre, es idolatría del corazón del hombre querer utilizar la fe solamente para un fin: ¡quiero! ¡necesito! ¡dame! ¡auxilio! Porque siempre están buscando recibir las "añadiduras" y nunca "el reino de Dios y su justicia". ¿Alguien se ha preocupado en "nacer de nuevo" para entrar en el reino de Dios? ¿Se han preguntado cómo nazco de nuevo?

Pues, aunque no lo crean, la fe es un don, un instrumento que Dios ha dado a los elegidos para que "nazcan de nuevo", que "puedan crucificarse juntamente con Cristo y vivir para Jesucristo". Y para todo este "CAMINO" la fe siempre te ayuda, y en las peores dificultades, en las esperas, en los largos desiertos, en las sequías, en las muertes, en las renuncias: la fe que tienes en Jesucristo te ayudará a creer que él es tu Dios, que es tu fortaleza, que es tu castillo, que es tu vida.

Algunos dirán: "¡Ya lo sé!", pero igualmente necesito esto, necesito mover montañas,... Yo sé que Jesús puede....
Muchos dicen: yo sé el camino... pero muchos no saben hasta "dónde hay que llegar en el camino". No es simplemente decir, Yo sé que Jesús es el Camino, Jesús es la Verdad, Jesús es la Vida.
Hay que utilizar la fe para adentrarse en el Camino, vivir en toda la verdad y hasta encontrar la vida.

Entonces, ¿qué es la vida? Es el "SER", la persona quien alcanza el Pacto Nuevo, quien se adentra en el Lugar Santísimo, el ser que es Hijo de Dios, quien TIENE LAS PUERTAS ABIERTAS para ver y hablar con el Padre cara a cara, y que NADIE PUEDE CERRAR ESA PUERTA.

Desde la fe de un creyente evangélico hay que crecer para adentrarse en el camino, caminar incesantemente hasta disciplinarse como hijo, pasar por todas las etapas de Cristo y finalmente SER la persona de HIJO, de HEREDERO Y COHEREDERO.

Cuando uno considera todas las cosas con la fe, piensa y cree que todo lo puede; mas cuando no se utiliza la fe según los principios de Dios; la fe traiciona a consecuencias de las doctrinas de hombres. La fe debe tener obras en el CAMINO para que tú puedas recibir el Espíritu de Cristo y ser hijo de Dios, luego utilizar la fe en toda esperanza hasta que entres en el Nuevo Pacto y que finalmente SEAS la persona, el hijo de Dios.
Ahora, cuando SEAS la persona, tenga las puertas abiertas y que nadie pueda cerrarlas, entonces Dios también te permitirá gobernar con Cristo.
Muchos dicen: pero Jesús sí hizo muchas obras... pero recuerda que Jesús es primero el SER, EL PRIMERO DE TODO, y como HIJO DE DIOS hizo las obras; nosotros, primeramente tenemos que ser semejante a Cristo y luego todas las cosas serán añadidas. ¡No confundas, ni alteres el orden de las cosas!

Así, la fe del hombre está en carrera contra el tiempo: el nacer de nuevo en Cristo y las necesidades que tiene en el mundo. ¿Podrá seguir todo el CAMINO y SER la persona antes que todo el mundo se derrumbe? Pues tu fe en JEHOVÁ DIOS TODOPODEROSO debe prevalecer, a pesar de los apremios de la vida, siempre hay tiempo que Dios maneja; pero también hay límites.

No es que la Palabra de Dios esté muerta, o que el brazo de Jehová se haya acortado; sino deber convertirte y alcanzar el SER del hijo de Dios que por Jesucristo es posible, y vencer todos los temores y amenazas del mundo y de los incrédulos, a más de los cobardes.

Todas las Palabras de Dios son para aquellos tienen las puertas abiertas, pero debes utilizar la fe para creer en las promesas para perseverar y vencer.

Hasta la próxima,

Pastor David Lee

Asunción, 08 de agosto de 2017

viernes, 28 de julio de 2017

¡No huyas!

El gallo cantaba mientras huía... y en la mente quedaba un rostro entristecido que le miraba... ¿Cómo olvidar ese momento?
¡Cobarde! ¡Cobarde! ¡¿Qué hice?! -pensaba en sus interiores-.
Todas las cosas sucedieron tan rápido, uno tras otro, y otro, y otra respuesta pero un gallo que despierta tu locura o ¿debilidad?
Días de vergüenza, días de tormento. Interminables noches de que le recordaban: ¡Traidor!
Cuando volvió a encontrarse, era una mezcla de vergüenza y alegría, porque su tormento martillaba incesante: ¡Cobarde! ¡Traidor!
Y las cosas no mejoraron, ¿quién dijo que las palabras no lastiman? ¡Hubiera preferido la misma espada! Sí, escuchar esas palabras que reavivaba toda la escena y ese rostro decepcionado que hacía doler tanto.
Simón, hijo de Jonás: ¿me amas más que éstos?
Sí, Señor; tú sabes que te amo... y su corazón fue por el suelo. ¿Con qué vergüenza lo estoy diciendo? -pensaba-.

Es una historia cotidiana, casos que se repiten día a día. ¡Claro! Con las debidas y consabidas diferencias, pero...
¡NO HUYAS! ¡ACEPTA EL HECHO!

Y así, Simón aprendió todo de nuevo, todo... y en la siguiente vez, Jesús como dijo, se encargó que no pudiera huir como la primera vez. Pero el hombre NO HUYÓ.

¡HUYE! ¡TE AYUDAREMOS A HUIR! ¡TE AYUDAREMOS A ESTABLECERTE, PERO HUYE!

Con suficiente tiempo, con suficiente disciplina, con suficiente Temor de Jehová, con suficiente amor, conocimiento de Jesucristo, con suficiente guía del Espíritu Santo uno fue suficientemente entrenado para no huir.

¿Cómo decepcionar a mi Padre? ¿Cómo decepcionar a Jesús mi Salvador? ¿Cómo decepcionar a mi guía y Consolador durante tantos pasajes, etapas y alegrías de la vida?

¿Qué Jesús podría levantarte tres veces con su misericordia?

Yo no tengo tres veces. No tenía tres veces. ¡Dios quitó una parte de mí para que no exista tres veces! Uno tiene suficiente entendimiento para saber que no dispone de tres veces.
Solamente entiende que hay que afrontar esto hacia adelante, pero esa paz inconfundible del Consolador de tantas jornadas daba confianza.

La fe en Cristo Jesús, la esperanza en las promesas de Dios, el pacto que uno ha recibido; ¿puede uno huir de todo esto por causa de la muerte?

¡RESPUESTAS! ¡ALTURAS! ¡ENTENDIMIENTO! ¡ALCANCES!
Siempre he aprendido que tenía un llamado especial, una vida especial y así me lo hizo entender siempre el Espíritu.
Pero nunca he imaginado que tantas cosas, tantas obras, y tantas concreciones de la biblia pasarían por mis manos.

Hoy entre las cosas que he comprendido, como siempre habían sido mis oraciones, también tengo alrededor mío a los valientes de David (2 Samuel 23), quienes no huyeron, tampoco negaron su fe en Cristo, ni se avergonzaron de la situación.

Una cosa ha estado inalterable todos los días: ¡Tengo conciencia tranquila! ¡Tampoco veo un rostro decepcionado que destroce mi interior! ¡Ni una voz que me torture diciendo: "traidor", "cobarde"!
La esperanza por encima de toda esperanza estruja el corazón, pero mi conciencia y Dios sabe que he sido fiel en todas las obras de este tiempo. Y conmigo los valientes de Jesucristo.

Hasta la próxima.

Pastor Dong Han David Lee

Asunción, viernes 28 de julio de 2017

lunes, 12 de junio de 2017

Las raíces de la fe

La mayoría de los creyentes evangélicos conocen una regla de fe para sus oraciones y acciones: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá".

Por eso, la fe consiste en creer que Dios concederá tus peticiones porque pides con fe y porque te mantienes en fe hasta que Dios te lo conceda.

Es cierto que la Biblia que lo dice, pero ese tipo de "uso" de la fe es solamente "al comienzo", para dar conocimiento y confidencia a los creyentes acerca de Dios, quien escucha su necesidades.

Pero en realidad, eso ya no es fe luego de un tiempo; porque se exige otro tiempo de fe, una fe que sea capaz de dar frutos, una fe "derivativa". Como dice las Palabras en Jeremías 17:7-10 "Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras."

La fe evangélica ha enseñado solamente a pedir por aquellas cosas que suben al pensamiento y corazón del hombre; pero jamás pueden acompañar el progreso de las obras de Dios; pues para eso, se requiere de una fe "derivativa".

¿Qué es la fe derivativa? ¿Existe eso en la Biblia?

Jesús es quien muestra esta fe.

En San Mateo 8:22-27 dice: "Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande boananza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

¿Por qué Jesús les exhorta?, diciendo: "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?" Pues justamente, este es un ejemplo de la fe derivativa que se requiere para seguir caminando con Dios y poder mostrar la fe, y especialmente la justicia de la fe en el momento adecuado.

Les dije al comienzo, cómo la fe de pedid, buscad, golpead; es una fe elemental, simple. Son respuestas de Dios a todos aquellos quienes creen en Jesucristo; y son como raíces de un árbol, que alimentan desde las profundidades de la tierra al árbol para que pueda crecer, soportar las diferentes inclemencias del tiempo y pueda dar los frutos en tiempo oportuno.

Así que, cuando más abundante sea la seguridad del conocimiento de estas respuestas básicas, mayor será el conocimiento y fe que tenga en toda la Palabra de Dios. Les ejemplifico: Uno pide por "a", y Dios te responde y te da "a". Te alegras y agradeces a Dios. Pides por "b" y Dios después de un tiempo te lo concede y tienes "b"; y sientes que Dios está contigo. Y así vas creciendo en c, en d, en f. Te vas enterando que realmente es Dios y solamente él es quien te lo está proveyendo, y únicamente él pudo hacerlo. ¡Estás seguro!

¡Pero esto tiene un propósito! No como el evangélico lo piensa, que él tiene cartas libres para pedir cualquier cosa... Y así está pidiendo día y noche, ayundando y clamando a gritos.

¿Qué propósito es ese?

Cuando Dios te muestra sueños, visiones, cosas muy grandes... Y tú lo deseas, y preguntas ¿cómo lo puedo conseguir? Y se establece un Pacto con Dios.

¿Cómo llego a las etapas de recibir las promesas del pacto? Porque si uno lee la biblia, conocerá que las personas quienes han recibido las promesas de sus pactos, llegaron a ciertas etapas, fueron disciplinadas, fueron valientes, hicieron esto o aquello que agradó a Dios.

Es aquí, en este punto donde mayormente las personas cometen un error grande; están acostumbrado simplemente a pedir, a buscar, a golpear hasta que aparezca. ¿Sabes por qué Jesús exhortó a sus discípulos porque no tenían fe? Pues si tú estás seguro que Dios está contigo, porque te respondió en a, en b, en c; si estás seguro que Dios te ha dado un pacto; tú simplemente tienes que seguir esperando confiado de que Dios te dará la f, la g, la h.

Porque si estás seguro en estas palabras: "Jehová cumplirá su propósito en mí"; no puedes dejar que las voces del mundo, los temores o incluso algunas realidades o sucesos te detengan (como en nuestro caso: una persona que duerme en Cristo), ¿por qué? Porque tienes una promesa de Dios. Más allá de las realidades, más allá de las imposibilidades que el hombre encuentre; Dios espera que tú persistas y mires "no en los hechos", sino en las promesas del Pacto, en la esperanza que tienes en Jehová Dios.

Esta es la fe derivativa. Conocer cuáles son los procesos que están sucediendo, qué palabras deben cumplirse; y si el Espíritu Santo te indica que tienes que esperar la j, la k, la l..., simplemente lo tienes que hacer. Aún cuando no existan señales, aún cuando el mundo diga que no hay más esperanza.

¿Es locura? Seguro que para muchos lo es. Para muchos es una locura que el Pastor David todavía siga esperando e insistiendo que su esposa Claudia volverá a despertarse... Porque el Pacto y las promesas que Dios ha dado deben cumplirse.

Pues, para que exista la "fe derivativa", es necesario que exista un "conocimiento derivativo" de Dios. ¿De dónde sale este conocimiento derivativo? De la Biblia. ¿Y por qué muchos no tienen este conocimiento? Es porque lo tienen, lo reciben solamente aquellos quienes viven teniendo un Pacto como Norte, quien sigue fielmente en ese camino, quien ha visto cumplirse la a, la ba, la c; y también vio cumplirse la e, la f, la g; está seguro que Dios cumplirá la o, la p, la r.

Solamente que alcanzar los siguientes niveles de conocimiento, no es fácil, ni gratuito; sino que tienes que ser disciplinado, tienes que padecer en Cristo Jesús, tienes que ser puesto a prueba y demostrar un profundo amor y temor por Jesucristo. Que no se sale fuera del pacto. Es como nuevamente pasar por un desierto, ser nuevamente discipulado en la fe, en la paciencia, en la esperanza, en el amor, en el dominio propio. De aquí salen los conocimientos derivativos, que serán necesarios para avanzar y esperar los siguientes niveles de fe; y poder sostenerse en esperanza y en la firmeza del pacto.

Es por eso, que el evangélico quien todos los días sigue pidiendo por la comida, la bebida y los vestidos, jamás puede entender esto, ni puede avanzar más. Y es por esto, que Jesús exhortó a sus discípulos, pues viendo tantos milagros y habiendo experimentado al Dios vivo, las situaciones momentáneas los abrumaron, y temieron.

El árbol como dice en Jeremías, para que pueda seguir siendo lleno de hojas, y dar sus frutos aún en tiempos de sequía, debe estar nutriéndose de sus raíces; y cuántas más raíces tenga el árbol, más se nutrirá y se fortalecerá. Es la razón por qué siempre les digo que uno debe ver toda la película, hasta el final; y luego en base a esto, qué debo aplicar mañana. ¿Cómo exige Dios que utilice todas las cosas que he aprendido y experimentado hasta ahora? El joven David, tuvo la fe derivativa de querer enfrentarse a Goliat, porque tenía las experiencias de haber luchado contra los leones y osos, y de cómo Jehová estaba con él. Pues sabía que Jehová también estaría con él. ¿Aprendió el a, b, c de la fe? Pudo realizar las obras f, g, h, y mostrar la gloria de Jehová de los ejércitos de Israel.

Si una fe no es derretida siete veces en el crisol, no sale pura; así también si tú quieres responder con una fe s, t... No tienes que huir de las condiciones de hoy, hay que soportar las disciplinas, vivir plenamente todas las palabras que Dios te enseña; realizar las obras que sean necesarias en esta etapa del proceso de Dios.

Son obras de fe que tienes que mostrar confiado en que Dios cumplirá su propósito, su pacto contigo; y que no existe nada que pueda obstaculizar su cumplimiento. Y esta es la esperanza que debes mostrar al Padre Celestial, para que él también cumpla su pacto en su tiempo, en tu generación.

"Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 8:38-39)

Cuando son tiempos en que solamente por la "fe derivativa" puedes discernir las obras de Dios, todos aquellos quienes se quedaron en la fe básica del evangélico es considerado como "incrédulo", "cobarde", o que han negado a Cristo, y muchos blasfemaron contra el Espíritu Santo; porque no comprendieron nuestras acciones y las obras del Padre en este tiempo.

Hasta la próxima.

Pastor Dong Han David Lee

12/junio/2017

miércoles, 3 de mayo de 2017

EL PRINCIPIO DE CAÍN

"Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató."

En realidad, podemos hablar de dos principios: El principio de Abel y el segundo, el de Caín.

Comencemos por el Principio de Abel, este principio es importante, porque tiene relación con la "perfecta ley de Jehová Dios". La biblia y todas las leyes y principios que muestra Dios en ella, es perfecta. Ahora, el problema está en que el hombre tiene dificultades en cumplir esos principios y mandamientos, siempre busca hacer menos, cumplir a su manera y no según Dios. Es por eso que siempre el creyente quien desea ser fiel, y sobre todo quien desea recibir toda la gracia de Dios está obligado a cumplir fielmente.

Cuando uno creyente es fiel con Jehová Dios, tiene dos consecuencias, las cuales debe saber, entender, y comprender para manejar los frutos. Lo primero y lo más importante es que "agrada a Dios" y recibe tu ofrenda y tu acción. Eso va generando más y más agrado en la medida en que sigas realizando lo bueno, lo justo, y recibes alabanza de Dios.

Pero también trae una consecuencia "inesperada", de parte de todos los que son como Caín, aquellos quienes piensan, interpretan, cortan, cercenan, mal interpretan a su manera la Palabra de Dios y sus mandamientos: el ensañamiento. Más el ensañamiento no es contra sí mismo, sino es contra el que hace bien como Abel. Y el principio de Dios dice que el "extremo" al cual llega el ensañamiento es "matar al hermano" porque realiza el bien ante Dios. Así que, imagínense hoy, cuando existen tan pocos "Abel", y viendo las críticas y los ensañamientos.... ¡Cuántos Caín existen!

Ahora, el Principio de Caín.

Lo importante es esto: que Caín, al comienzo no es un incrédulo, ni un impío; sino conocedor de Jehová y que habla con Dios.

Por eso, la importancia de observar y buscar realizar, perfeccionar en hacer la "perfecta ley", y que alcance la "justicia de Dios" en todo momento, y en el plazo justo.

Entonces, el creyente debe esforzarse en cómo hacer lo correcto, lo perfecto para recibir alabanzas de Dios, ser enaltecido por él. Solamente que, al realizar las cosas según los principio de Dios, ciertamente entran diferentes aspectos (y todos ellos) de las palabras de la biblia, como por ejemplo la de Jesús: el que ama más a padre, madre, mujer, hijos, hijas, posesiones más que a mí, no es digno de mí; el que no toma su cruz y me sigue no puede ser su discípulo, etc.

Pero si uno busca realizar la Palabra de Dios según su conveniencia, según la doctrina de hombres que enseñan como si fueran doctrinas de Dios o de Cristo... El pecado está a la puerta.

Y es en este punto donde el hombre quien sabe, quien entiende, quien ha escuchado la verdad debe responder con la obediencia y realizar lo correcto rechazando el mal, o la concupiscencia, o siguiendo sus propios pensamientos, o porque no quiere verse avergonzado o diferente ante los demás hombres. Es una pequeña "luz", o un pequeño "tiempo" y "oportunidad" de tomar una decisión para "ENSEÑOREARTE DEL PECADO", o ser sometido a ella.

Porque al comienzo será el pensamiento, luego las críticas, luego la negación, el ensañamiento y finalmente "matar" al hermano quien recibe alabanza de Dios. Y como en nuestro caso: el ensañamiento para matar al hijo del hombre, según los tiempos de las obras de Dios,

¿Qué aprendemos de todo esto?

        1.        Que cada uno busca su bendición o su maldición, según busques realizar las cosas según Dios para justicia y alabanza; o te quedas "pasivo" y no corriges y el ensañamiento empeora y finalmente matas al justo y recibes la maldición de Dios.

        2.        Que no existe un "termino medio", o haces el bien y lo perfeccionas hasta recibir alabanza de Dios; o si sigues en tus pensamientos, tus doctrinas, tus orgullos, tus codicias, tus voluntades... Solamente el ensañamiento y el pecado que entra en ti, hasta matar al hijo del hombre. Nadie puede hacer "su camino", no existe "otro camino". Por eso dice Jesús: el cielo y la tierra pueden pasar, pero mis palabras no pasarán sin que cumpla hasta la última palabra.

Y esto es Génesis de Abel o de Caín.

Hasta la próxima

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 28 de abril de 2017

Gracia sobre gracia

Así como existen diferentes lenguas después de Babel, también uno debe estar al corriente de la gracia, para que pueda comprender el "mismo" lenguaje de la "gracia" en que se expresa Dios, para que uno pueda acompañar las obras de Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob en su tiempo.

Ya no basta con "tener fe en Jesús", sino dentro de Jesucristo, la gracia que uno va recibiendo porque permanece en las Palabras escuchadas y realiza las Justicias de Dios correspondientes a "esas" palabras (sean éstas de mandamientos, sean de defensa, de aflicción, de padecimiento, de copa amarga o de bautismo de muerte); solamente las personas que han ido recibiendo las "gracias" correlativamente pueden comprender el deseo del Padre.

Y ciertamente que cuanto más se avanza y se adentra en esa gracia, son obras y acciones que van fuera del hombre, de la lógica del hombre, de sus razonamientos y se adentra en el campo de la "locura" en Cristo.

Entonces, nuevamente surge la pregunta: ¿Para qué todo esto? ¿Es necesario?

Es cierto que uno lo hace, escucha y ejecuta, permanece porque "entiende" la Palabra de Dios y sabe que no puede "dejar de escuchar", porque es una altura que uno ha llegado y no puede "negarse" a lo que dicta el Espíritu Santo.

Pero que tenemos preguntas y queremos respuestas para comprender la finalidad de todo, es indudable.

Siempre es primero la acción de obediencia cuando se escucha la palabra, y luego esperar pacientemente hasta que el Padre te dé el entendimiento, las palabras aclaratorias y saber que uno ha también guardado la fe para esta nueva justicia.

Siempre estamos dispuestos a escuchar y queremos recibir "promesas de Dios", porque sabemos que termina en bendición. Pero también sabemos que uno tiene que estar a las alturas, cumplir con pasos, obras, justicias hasta alcanzar los fines y así recibirlas.

Cuando uno escucha palabras como "Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy" y también "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec"; le sorprende la gracia que está recibiendo. Pero ¿qué "justicias" se deben cumplir como justicia de Dios para que sea sacerdote según el orden de Melquisedec?

Construir el "nuevo templo", aquella iglesia que discipula a los hombres hasta hijos, que disciplina a en Cristo Jesús para que sean herederos y también se constituyan en reyes y sacerdotes... ¿cómo se gana ese derecho? Porque simplemente digo "Dios me ha hecho sacerdote según Melquisedec" simplemente, ¿se puede reemplazar la ordenación pastoral que han quitado y despojado los hombres?

¿Qué "justicias" se deben cumplir para que uno sea secerdote según el orden de Melquisedec? ¿Qué "justicias" deben cumplir la nueva iglesia para que sea con derechos y que Dios los haga entrar en el pacto de Jesucristo?

La obra de Dios de este tiempo, de participar en la muerte y en la resurrección porque se cree en Jesucristo y porque se cree en la promesa del pacto, de la vida eterna; uno está puesto para predicar que los muertos en Cristo, vivirán y reinaremos con él; no son simplemente palabras, sino participación en las obras de Cristo Jesús, equivalentes en grado de dolor, de muerte, de aflicción, de pérdida y de fe para ver la gloria. Porque uno también debe ser glorificado como lo fue Jesús.

No es un pequeño o gran "letrero" que diga frente al pórtico de entrada: La nueva iglesia MontEvangelio123, sino el derecho que se gana y es otorgado por Dios por participar en Cristo, y así recibir la gloria y los derechos de hijo de Dios, de aquel que está sentado a la diestra de Dios y que también que Dios ciertamente lo ha nombrado como "sacerdote según el orden de Melquisedec" a diferencia de aquellos pastores que lo hombran hombres mortales.

Esta palabra de hoy clarifica por qué tenemos que pasar por todo esto, por qué fue necesario la muerte, o que uno entregase a la muerte una parte de sí mismo (porque para Dios los dos serán una sola carne): "Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros" (Hebreos 1:8:)

Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Uno no puede recibir nada si no alcanza la gracia y realiza la misma obra de justicia. Si uno quiere ser rey y sacerdote de Dios, también tiene que participar en Cristo, los requisitos realizados por Jesús como Cristo, porque por la obediencia, alcanzó y se constituye en Rey de reyes y Señor de señores. Y como también dio su propia vida en propiciación y ser así sacerdote según el orden de Melquisedec; aquel que también es nombrado como sacerdote según el orden de Melquisedec, debe participar de la misma muerte. No es una cuestión de fe y decir "quiero, amén"; sino ganarse los derechos porque el cetro del reino de Dios, es cetro de "equidad". No son declaraciones de fe, ni de palabras, sino de participar lo mismo en Cristo.

Por eso, gracia sobre gracia; aquellos que no están en la misma altura de la gracia para comprender estas palabras y la situación, simplemente tomará como locura de hombre desesperado. Pero para los entendidos, es sabiduría y palabras de vida eterna.

Hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 19 de abril de 2017

PADRE, LA HORA HA LLEGADO

Miércoles 19 de abril de 2017

Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Bienaventurados  los que no vieron y creyeron.

miércoles, 5 de abril de 2017

Meditaciones acerca de anticristo y apostasía

Estos son los pensamientos que me sobrevienen hoy, y las estoy meditando. ¿Qué es peor? ¿Ser considerado como anticristo o como apóstata? ¿Qué corresponde a las últimas instancias?

Según 1 Juan, el anticristo es la persona quien conociendo a Jesucristo no quiere seguir por el camino angosto, quien no quiere vivir como Cristo en la tierra, quien no quiere asumir la fe y de apartarse a una vida santa como lo es Dios Padre.

Según las experiencias que hemos vivido en estos tiempos, el anticristo tiene diferentes etapas, de menor a mayor; de cosas pequeñas a situaciones de fe donde debe mantenerse firme, fiel y sobre todo con un gran discernimiento para velar.

Son personas quienes de dejan llevar por doctrinas de hombres quienes han degradado la obra de Cristo, y solamente lo quieren "creer con fe", pero no en participar como Cristo.

Y ciertamente que el anticristo va avanzando a peor, porque una vez que comienzan las excusas, evitará cada vez más; y pensará que nada les pasa, que no existe un castigo o una reprimenda inmediata de Dios, que igualmente su fe en Jesús está ahí, inalterable... Pero se les va agotando los tiempos, las oportunidades, y sobre todo las negaciones.

Ahora, el extremo de eso, y también cuando el tiempo de Dios ha llegado para un juicio, entonces los anticristos cruzan las líneas, no saben cómo responder porque están enceguecidos por las doctrinas de hombres e iglesias. Y como ésta vez ha sucedido, las personas seguirán a la mayoría, y todos pensarán que están haciendo u obrando a favor de Dios y su iglesia.

Finalmente, cuando los hijos que están siendo disciplinados, alcanzan los grados y se justifican en Cristo, Dios decreta como ha sucedido: El Amén para con los hijos: el derecho de sentarse a su diestra como el Padre hizo con Jesús. Y para los otros, ser juzgados y condenados como apóstatas de la fe en Cristo Jesús.

Entonces, la apostasía es un tiempo generalizado de incredulidad, de maldad, de negación extrema, de incomprensión del Espíritu de Vida y la negación a Jesucristo. ¿Y qué hay de su fe? Pues ese es el espíritu engañoso que obra en ellos, que ha comenzado desde que han negado y no han querido reconocer a Dios como Dios, como lo dicho en Romanos 1.

Sí, todo esto parecen palabras, pero los hechos, las respuestas de Dios para mostrar quiénes están en su gloria, y quiénes en la apostasía generalizada se verán en los tiempos que sobrevendrán a cada uno. Si a unos, está la gloria y la magnificencia de la alabanza a Dios con cántico nuevo; para otros... Deberán beber y serán apurados hasta beber toda la copa de la ira de Dios.

Toda creyente es disciplinado para que pueda ser capaz en Cristo; y en aquellas cosas que desconocía, que no podía, que no quería, eran convencidos para salirse de la icredulidad. Cuando esa incredulidad pasa a la etapa del anticristo, los tiempos corren rápido, las equivocaciones se multiplican y la apostasía es inevitable, e IRREVERSIBLE.

Y este juicio no corresponde a nosotros manejarla, sino son juicios que hace Jesucristo.

Bueno, hasta aquí son las meditaciones....

Hasta la próxima.